Consejos para relajar la amígdala cerebral

¿Qué es realmente la amígdala cerebral? Pues se trata de un conjunto de neuronas (también conocido como complejo amigdalino) situado en el lóbulo temporal del cerebro. Su función es muy importante, por eso se hace hincapié en las técnicas que podrían relajar la amígdala cerebral para regular las emociones.

Lo más curioso es que, aunque solo hablemos de una, en realidad tenemos dos. Por lo tanto, si bien siempre se trata de manera singular, conviene saberlo. Ahora sí, veremos las funciones que tiene el complejo amigdalino y su relación con las emociones.

Funciones del complejo amigdalino

Ya te hemos dado algunas pistas de las funciones que puede tener la amígdala cerebral. Sin embargo, aquí vamos a especificarte cuáles son una por una. Descubrirás que, a pesar de que no se habla tanto del complejo amigdalino, su presencia es vital para el ser humano.

Es una pieza clave para sobrevivir

La amígdala cerebral es una pieza clave para la supervivencia. La razón está en que es la que nos permite gestionar el miedo y responder huyendo o luchando ante determinados estímulos.

En el caso de que la amígdala se encuentre dañada, esto puede ser un problema. Reaccionar agresivamente o no tener miedo a nada puede poner en riesgo nuestra supervivencia.

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Influye en el aprendizaje emocional

Otra de las funciones que tiene el complejo amigdalino es que logra una vinculación entre la percepción dele mundo y la emoción. De esta manera, ante determinados estímulos permite elegir formas de actuar.

También la amígdala puede desencadenar una serie de manifestaciones físicas, como que se ponga la piel de gallina o que sufras un enrojecimiento cutáneo.

La piel de gallina por frío o por miedo intenso es capaz de provenir de la amígdala cerebral como reacción.

Afecta a la reestructuración de los recuerdos

Una de las funciones más curiosas del complejo amigdalino es que afecta a la reestructuración de los recuerdos. Esto es debido a que las memorias se vinculan con emociones, lo que ayuda a que se fijen mejor.

A veces se guarda la emoción (por ejemplo, el miedo hacia los perros), pero se olvida lo que sucedió (que un perro te mordió cuando eras pequeño). Este olvido suele producirse debido al estrés que generó la situación.

Regula la conducta sexual, la agresividad y la saciedad

Entre las funciones de la amígdala cerebral también está la regulación de la conducta sexual, en la que participan la asociación de determinados estímulos con el placer o el vínculo emocional con otros.

Con respecto a la agresividad, en estos casos suele haber un mal funcionamiento que provoca reacciones exageradas ante determinados eventos. Finalmente, influye en la sensación de saciedad, por lo que es fundamental para el control de la ingesta de alimentos.

La amígdala cerebral y las emociones

Aunque ahora ya conoces algunas de las funciones de la amígdala cerebral, hemos dejado para este apartado su relación con las emociones. El complejo amigdalino gestiona con precisión, inhibiendo o no distintas respuestas.

Gracias a que tienes una amígdala (o dos, para ser más exactos) eres una persona que puedes gestionar tus emociones de una manera más o menos adecuada y que te puedes relacionar con los demás. Las personas que no tienen amígdala son demasiado confiadas, lo que pone en riesgo la propia supervivencia.

Como podrás imaginarte, este es un papel importante en la aparición de la ansiedad. Si has pasado por una experiencia traumática, tu cerebro va a guardar esa emoción y, en el momento en el que te encuentres frente a un estímulo similar, se activará. Pero no te preocupes, ya que es posible aprender a relajar la amígdala.

Consejos para relajar la amígdala cerebral

¿Quieres mantener la ansiedad bajo control? ¿Gestionar mejor tus emociones? Pues entonces debes aprender a relajar la amígdala cerebral.

1. Practica ejercicio físico

El ejercicio físico relaja y hace que se liberen endorfinas y que te sientas mejor. Por eso, el deporte es positivo para que puedas distraerte o liberar alguna emoción. Practicar un poco todos los días, aunque solo sea media hora, es importante.

2. Medita

La meditación es un excelente ejercicio para que puedas relajar la amígdala cerebral. Elige el momento del día en el que te sientas más cómodo. No hace falta que sea una hora; hazlo unos minutos y notarás la diferencia.

3. Haz actividades relajantes

Pasear por la naturaleza, leer, escuchar música, tomar el sol en el balcón escuchando a los pájaros del parque. Existen muchas actividades relajantes y seguro que tú tienes unas cuantas. Así que practícalas todo lo que puedas. Conseguirás relajar tu amígdala.

4. Practica la atención plena

La atención plena no solo la puedes practicar cuando meditas o haces alguna actividad como el yoga. Inténtala a diario, centrándote en el momento presente. Cuando lavas los platos, cuando caminas, cuando te estás duchando.

Meditación y yoga para relajar la amígdala cerebral.
La meditación, el yoga, la respiración profunda y la atención plena son técnicas que ayudan a relajar la amígdala cerebral.

5. Observa tus pensamientos

Si esto te resulta difícil en un principio, prueba a escribirlos en un papel y no los juzgues. De hecho, si los analizas puedes darte cuenta de que son relativos.

Relajar la amígdala para una mejor calidad de vida

Ahora que ya sabes todo esto sobre la amígdala cerebral, no dudes en poner en práctica los consejos para relajarla si sufres ansiedad con frecuencia.

Tener amígdala es positivo y lo fue en el pasado para nuestra supervivencia como especie. No obstante, continúa siendo fundamental para regular las emociones, la sensación de saciedad y la agresividad.

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