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Un círculo reducido al mínimo: Quiénes son los amigos internacionales de Putin en tiempos de guerra

El Presidente ruso, Vladimir Putin, ha reducido en los últimos años al mínimo su círculo de amistades a nivel internacional. Desde el comienzo de la guerra, China y Turquía son los únicos interlocutores del Kremlin, a lo que hay que sumar países denostados en Occidente como Corea del Norte y los países del sur global interesados en el grano y el armamento ruso.

Putin ha viajado sólo una vez a Occidente desde el estallido de la pandemia del coronavirus a principios de 2020. Fue a Suiza en junio de 2021 para reunirse en territorio neutral con el presidente estadounidense, Joe Biden.

Mientras el pasado año visitó China e Irán, este año aún no ha viajado al exterior, en lo que ha influido sin duda la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) por supuestos crímenes de guerra en Ucrania.

La diplomacia rusa busca desesperadamente alternativas a Occidente en los cinco continentes, aunque muchos de esos países sean en realidad antiguos socios o satélites de la URSS.

China, el hermano mayor

Precisamente, su primer viaje al exterior en todo el año será en octubre a China -Beijing nunca firmó el Estatuto de Roma, tratado fundacional de la CPI- para participar en la cumbre de la Franja y la Ruta de la Seda.

Putin ya recibió en marzo en el Kremlin al líder del gigante asiático, Xi Jinping, encuentro en el que hablaron de geopolítica, pero principalmente de negocios, ya que China es su principal socio comercial y destino clave para los hidrocarburos rusos tras el bloqueo occidental.

Beijing presentó hace unos meses su propio plan de paz para Ucrania, iniciativa lo suficientemente vaga para satisfacer al Kremlin, ya que, aunque defiende la integridad territorial de los países, no alude a la anexión rusa de cuatro regiones ucranianas o a la retirada de las tropas rusas.

Turquía, creciente dependencia

Durante meses se habló de que Putin viajaría a Ankara para reunirse con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aunque finalmente se vieron hace dos semanas en Sochi (mar Negro), donde ultimaron el suministro de un millón de trigo ruso para su molienda en Turquía y el traslado de la harina resultante a los países más necesitados.

Rusia ha incrementado con el paso de los años su dependencia de este miembro de la OTAN con el que coopera en el suministro de gas, la construcción de la primera central nuclear turca (Akkuyu), Siria y el Cáucaso.

A cambio, Erdogan, uno de los dirigentes más críticos con la anexión rusa de Crimea en 2014, ha mantenido una postura equidistante hacia la guerra en Ucrania, lo que no le impide suministrar a Kiev drones y munición de racimo.

India, Brasil y el sur global

India, que consiguió que no se condenara a Rusia en la reciente cumbre del G20, es el gran beneficiado de la crisis provocada por la guerra. En los últimos meses ha multiplicado sus importaciones de petróleo ruso «a precio de amigo».

Aunque pierda dinero, Moscú está obligado a hacer descuentos a Nueva Delhi, destino de casi un cuarto de sus exportaciones totales de crudo en 2023.

Para más inri, dichas operaciones se realizan en moneda nacional, por lo que varias decenas de millones de dólares en rupias pertenecientes a Moscú se encuentran congeladas en bancos indios.

Mientras, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ya invitó a la próxima cumbre del G20 a Putin y adelantó que revisará la posición de Brasilia ante la corte internacional.

Además, Rusia es el principal granero de los países del norte de África y Medio Oriente, y muchos de esos países, además de asiáticos y latinoamericanos, también están interesados en el armamento, los aviones y los mercenarios rusos.

Corea del Norte, el último recurso

El último país en sumarse a la lista de aliados que busca suavizar el ostracismo ruso es Corea del Norte. El líder del régimen comunista, Kim Jong-un, rompió cuatro años de aislamiento para reunirse esta semana con Putin.

Ambos ya se habían reunido en 2019 en el Lejano Oriente ruso, pero el covid-19 agravó el tradicional hermetismo del conocido como país ermitaño.

Putin, que ha aceptado la invitación para viajar a Corea del Norte, reconoció sin tapujos la existencia de «perspectivas» para la cooperación militar con Pyongyang, que ya estaría suministrando a Moscú «desde hace mes y medio» munición de diverso calibre, según Kiev.

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