Otra cuestión fundamental es si China está dispuesta a asumir un importante balance de muertes que enturbie su imagen a nivel interior e internacional.
«China tiene que entender que sufrirá pérdidas tremendas y, aun así, puede que no sea capaz de ocupar Taiwán«, dice Lee. «Así, China pensará que la mejor manera de resolver el problema de Taiwán es por medios pacíficos», añade.
Hay un amplio abanico de opciones además de la invasión que Beijing podría emplear para poner de rodillas a Taipéi, incluyendo un bloqueo del estrecho de Taiwán, la anexión de las islas periféricas o la inhabilitación de sus sistemas militares y cibernéticos.
«China debe idear otras formulaciones o soluciones creativas de estrategia diplomática para declarar la unificación con Taiwán sin haberlo conseguido de hecho», dice Lin, del CSIS.
El analista chino Song asegura que Beijing ha dejado claro qué puede desencadenar una invasión: «El momento depende del comportamiento de los separatistas taiwaneses y de si insisten en defender la independencia de Taiwán«, afirma.
La isla de 23 millones de habitantes se inclina cada vez más por una identidad taiwanesa diferenciada de la China comunista, como demuestran las dos victorias electorales de la presidenta Tsai Ing-wen, que defiende la soberanía del territorio.
Lo ocurrido en Ucrania no ha hecho más que reforzar estas visiones duras contra Beijing de cara a las próximas elecciones presidenciales previstas en 2024.
En un sondeo de mayo, un 61,4% de los encuestados aseguraban estar dispuestos a tomar las armas en caso de invasión.
La decisión última depende de Xi Jinping, el líder chino más autoritario desde Mao que ha tenido un papel central en el miedo creciente a una invasión sobre Taiwán.
Xi está a punto de asegurar un tercer mandato sin precedentes este año. Y desde su llegada al poder, «ha habido un cambio total en el mantra anterior de paz y desarrollo» hacia Taiwán, dice Char.
Al contrario, el presidente ha impulsado el objetivo de «lograr algo magnífico y grande«, agrega el analista.
Como prueba, un discurso de 2019 sobre Taiwán, en el que Xi defendió que la unificación era «un requisito inevitable para el gran rejuvenecimiento del pueblo chino«.
