Las explicaciones van desde el cruce de la atribución de responsabilidades hasta el señalamiento de politización de los percances en la principal terminal aérea del país.

Un segundo incidente durante el aterrizaje de los aviones que operan en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en menos de una semana, ha vuelto a poner en el debate el tema de las condiciones de operatividad de esa central aérea, mientras que el Gobierno de ese país sostiene que la supuesta crisis no es más que una politización.

Este nuevo hecho se presentó en la principal terminal aérea de ese país la noche del pasado miércoles,  cuando el vuelo 762 de Aeroméxico, proveniente de Bogotá (Colombia), tuvo que abortar su aterrizaje después de que se le notificara que otra aeronave obstaculizaba la vía, por lo que tuvo que volver a elevarse.

La Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA) negó que esta situación fuera anormal y manifestó que la maniobra fue parte de las «idas al aire», que se realizan cuando culmina el proceso de aterrizaje de una aeronave y esta vuelve a levantar el vuelo.

En la misma línea, los Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM) expresaron en su cuenta de Twitter que el procedimiento realizado era «usual en la aviación» y que «no representó riesgo alguno para las aeronaves».

Sin embargo, esta aclaratoria no impidió la renuncia a su cargo Víctor Manuel Hernández, director de SENEAM. El funcionario ha sido señalado por los miembros del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (SINACTA) de haber tenido una gestión «incompetente», con supuestos hechos de corrupción, que habrían provocado los problemas en el espacio aéreo del Valle de México.

Según declaraciones a los medios del secretario del SINACTA, Alfredo Covarrubias, ha habido casi 100 reportes de incidencias en el espacio aéreo, de los cuales 30 han sido muy graves y 10 ocurrieron en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Además, denunció «hostigamiento laboral» y los presuntos despidos injustificados por parte del equipo de Hernández en SENEAM. 

El segundo incidente aéreo en una semana

Este es el segundo incidente de este tipo ocurrido en lo que va de semana. El pasado sábado, una aeronave de la compañía Volaris, que se disponía a tocar tierra, tuvo que sobrevolar nuevamente porque otro avión estaba en la pista a la que le correspondía llegar.

En reacción a lo sucedido, el director general de Volaris, Enrique Beltranena, escribió en su cuenta de Twitter que «gracias el entrenamiento» de los pilotos de esa compañía «ningún pasajero o tripulante estuvo en riesgo», e informó que había solicitado una investigación al área de Seguridad Operacional y a las autoridades aeronáuticas.

Una versión de lo que ocurre en el aeropuerto

Un comunicado emitido el 4 de mayo por la Federación Internacional de Pilotos de las Aerolíneas (IFALPA, por sus siglas en inglés) puso sobre la mesa las condiciones en las que opera la central aérea.

El en texto, esa federación con sede en Canadá, recordó que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fue declarado con sobrecapacidad en 2014 y que por ello realiza operaciones simultáneas con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), inaugurado el 21 de marzo de este año, y ubicado en el estado de México, a 45 kilómetros de distancia.

La IFALPA sostiene que tuvo conocimiento de «varios incidentes» con aeronaves que llegan a Ciudad de México, «con estados de combustible bajos debido a retenciones no planificadas, desvíos por
desviaciones por retrasos excesivos, y alertas significativas del GPWS [sistema de advertencia de proximidad al suelo] donde una tripulación casi tuvo un Vuelo Controlado en Terreno [colisión contra la pista sin pérdida de control]».

Del mismo modo, el organismo afirma que con la apertura del AIFA, «los controladores de tráfico aéreo aparentemente han recibido poca capacitación y apoyo sobre cómo operar esta nueva configuración en el espacio aéreo».

La respuesta de López Obrador

Estas aseveraciones han sido desestimadas por el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, quien considera que el tema ha sido politizado para quitarle importancia a la construcción de la nueva terminal aérea, a la que se ha responsabilizado por un incidente ocurrido a kilómetros de allí.

«¿Qué tiene que ver un aeropuerto con el otro?», se preguntó el mandatario tras resaltar que no hubo ningún riesgo, tal como afirmó la propia aerolínea. Sin embargo, prometió investigar lo ocurrido y procurar «que las cosas funcionen bien, que se arreglen», recoge Expansión.

López Obrador manifestó que habrá consultas y que se atenderá el tema de los controladores, con referencia a las denuncias del SINACTA, «pero es indudable de que se politizó», agregó.

El mandatario opina que el propósito es «desacreditar lo que debería ser un orgullo», con referencia a la construcción de la terminal aérea «en dos años y medio», a la mitad del costo programado. «Deberían de estar contentísimos de ese ahorro», dijo.

Según su punto de vista, la terminal aérea con sede en Santa Lucía «es una de las obras importantes que se ha construido en el mundo».

Tras lo expresado por el presidente mexicano, el gremio de controladores aéreos emitió un comunicado este viernes donde afirma que pondrá «a disposición de México» su «capacidad y experiencia» para «lograr la coexistencia» de ambos aeropuertos.

Además, la organización gremial propone «participar en el análisis de los incidentes y coadyuvar en la disminución de los mismos», con el objetivo de «garantizar la seguridad aérea en todo el territorio».

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