Una adherente de Hernández muestra una pancarta en una manifestación. | EFE
En la sentencia a Tony Hernández en marzo de 2021, el fiscal asistente de Estados Unidos Matthew Laroche lo describió como «tráfico de drogas patrocinado por el estado».
Las acusaciones de los fiscales concluyen que Juan Orlando Hernández impulsó su carrera política, de congresista de la región rural de Lempira, en el oeste de Honduras, para llegar a presidente del Congreso Nacional y después a dos mandatos presidenciales, con ayuda de sobornos y apoyo que obtuvo de narcotraficantes. A cambio, los narcos pudieron operar sin trabas, recibieron información que les ayudó a evitar a las autoridades y en ocasiones incluso tuvieron a las fuerzas de seguridad a su servicio.
Hernández se convirtió en presidente del congreso a principios de 2010. Para 2013 hacía campaña a la presidencia de país y supuestamente solicitó 1,6 millones de dólares a un narcotraficante para financiar su campaña y la de otros políticos del Partido Nacional, según las autoridades estadounidenses.
Tony Hernández también recibió un millón de dólares del capo mexicano Joaquín «El Chapo» Guzmán para financiar la campaña de su hermano. Tony Hernández había prometido al líder del cártel de Sinaloa que si su hermano ganaba la presidencia, podrían proteger sus cargamentos de drogas a su paso por Honduras.
Juan Orlando Hernández asumió el cargo el 27 de enero de 2014. Las autoridades estadounidenses afirman que siguió recibiendo dinero de narcotraficantes mientras estuvo en el cargo a cambio de permitir que la droga pasara por Honduras.
Los testigos en las dos semanas de juicio a Fuentes Ramírez, poco antes de que se dictara la sentencia a Tony Hernández, dijeron que el entonces Presidente había aceptado sobornos de Fuentes Ramírez y otros narcos desde que era candidato a la presidencia y al menos hasta 2019.
Fue en ese juicio en el que el fiscal asistente Jacob Gutwillig dijo que un contable había oído decir a Juan Orlando Hernández que quería «meter las drogas en las narices de los gringos».
También en ese juicio, Devis Leonel Rivera Madariaga, ex líder del cártel de Cachiros, declaró que había enviado 250.000 dólares a Juan Orlando Hernández en 2012 a través de su hermana, a cambio de protección para su negocio de contrabando y para evitar la extradición. Un contable declaró que había visto en dos ocasiones cómo Hernandez recibía sobornos de Fuentes Ramírez en 2013.
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