Cuando Estados Unidos y sus aliados comienzan a retirar sus fuerzas de Afganistán, los talibanes lanzan una ofensiva final para retomar el control del país que gobernaron entre 1996 y 2001.
En agosto, los islamistas aceleran su campaña, al tomar una serie de ciudades en una arremetida de 10 días por todo el país que culmina con la caída de la capital, Kabul, el 15 de agosto de 2021.
El Presidente Ashraf Ghani huye a Abu Dabi y admite que «los talibanes ganaron».
Miles de afganos y extranjeros aterrorizados corren al aeropuerto de Kabul para tomar los últimos vuelos de salida.
Washington congela unos US$7.000 millones en reservas afganas en bancos estadounidenses y los donantes suspenden o reducen fuertemente su ayuda al país.
