El «abandono de las obras» y la «desaparición» de Báez fueron un eje central del alegato de hoy. Fue en este punto donde Luciani mostró la prueba más sorprendente en lo que va de su alegato: los mensajes de José López con el presidente de Austral Construcciones, Julio Mendoza, y con el secretario privado de Cristina Fernández, Mariano Cabral. De esos mensajes surge que Austral cobró cifras millonarias en tiempo récord para que los pagos no se frenaran con el cambio de gobierno.
Luciani relató que cuando el Frente para la Victoria perdió las elecciones de 2015, la asociación ilícita decidió que Báez abandonara todas las obras, echara a los empleados y se paralizaran todos los trabajos. «Limpiar todo», fue la orden que quedó registrada en los mensajes de López. Y esto coincidió con lo que sucedió, destacó el fiscal.
Pero además Luciani relató que el 23 de noviembre, el día siguiente a la derrota electoral, Julio De Vido incrementó el presupuesto para obras públicas y que dos días más tarde se aprobaron pagos a las empresas de Báez. Es decir, que antes de dejar el Gobierno, los funcionarios encabezados por Cristina Fernández se ocuparon de garantizarle a Báez todos los pagos posibles.
En medio de esos diálogos, el 28 de noviembre de 2015 -dijo Luciani-, José López le pidió al presidente de Austral Construcciones datos muy concretos de la empresa: la nómina del personal, los valores de la quincena, la liquidación final y el «fondo de desempleo». De acuerdo con los mensajes, era, dijo López, para que «la señora» lo vea y «tome decisiones».
El intercambio de mensajes de José López con Lázaro Báez y Julio Mendoza, de Austral Construcciones
