El Salvador cumple 20 años dolarizado


Visitas :
110

El Salvador cumple 20 años dolarizado

Hace 20 años El Salvador amaneció con los precios en dólares y colones, una medida tomada en un llamado “madrugón” por los diputados en la Asamblea Legislativa el 30 de noviembre de 2000, con la aprobación del Decreto 201 que daba vida a la Ley de Integración Monetaria.

El tema de una reforma monetaria se venía gestando desde seis años antes, cuando el entonces Ministro de Hacienda, Manuel Enrique Hinds, en gestión del Presidente de la República, Armando Calderón Sol, se reunió con economistas de los principales bancos multilaterales en Washington, Estados Unidos.

El 15 de noviembre de 1994 sostuvieron un encuentro Michael Bruno, economista jefe del Banco Mundial (BM); Guillermo Calvo, del departamento de Investigación del Fondo Monetario Internacional (FMI); Claudio Loser, director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI; Ricardo Hausmann, economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); Sebastian Edwards, economista jefe para América Latina del BM; Sir Alan Walter, economista británico asesor del BM; Ramón González Giner, ministro de Planificación; Roberto Orellana Milla, presidente del Banco Central de Reserva (BCR) y por supuesto Hinds, que presentó una propuesta de la Caja de Convertibilidad (Currency Board, CB) con el objetivo de bajar los costos de operar en el país y disminuir las tasas de interés.

Este era el primer paso antes de la dolarización, ya que buscaba más que un tipo de cambio fijo que el país ya tenía desde 1993, un anclaje más fuerte.

Según la “ayuda de memoria” de dicha reunión, ninguno de los miembros de los organismos internacionales apoyaban al 100 % esta medida planteada de la Caja de Convertibilidad, incluso Bruno, del BM, señaló que “no veía cuál era el eslabón entre la CB y la disminución de las tasas de interés”. O la postura de Calvo, del FMI, que señalaba que era “necesaria una política monetaria flexible para adaptarse a los cambios externos”… En 1994 la economía de El Salvador “lucía bien”, según las propias palabras de Hausmann, del BID. El PIB crecía a un 4.9 % y la inflación era de un 10.5 % (la misma tasa promedio de América Latina en ese año).

Cómo les ha ido con el dólar a Ecuador, Panamá y El Salvador, las 3 economías dolarizadas de América Latina

Pero en menos de seis meses, las cosas cambiaron. A mediados de 1995, el BCR recibió el estudio que habían solicitado sobre la dolarización al economista boliviano Xavier Nogales, que buscaba “analizar ventajas y desventajas de diferentes opciones monetarias y cambiarias disponibles al GOES para analizar la estabilidad de moneda en el mediano y largo plazo, con el fin específico de promover masivamente nuevas inversiones…”.

Ese mismo año, el FMI presentaba “a solicitud del Gobierno de El Salvador” el estudio “Reformas monetarias y prudenciales para la implementación de un patrón dólar”.

La delegación del FMI que elaboró el estudio se reunió con funcionarios públicos y además con representantes de la banca… y así, en ese informe, está la clave definitiva que marcaría la historia económica salvadoreña de las últimas décadas.

Sin una crisis que presionara ese cambio (como el caso de Ecuador o Argentina, con la caja de convertibilidad), y sin un documento de escenario a mediano plazo con proyecciones, el Gobierno definió cinco años después que dolarizar era el mejor camino.

La Ley de Integración Monetaria (LIM) señala que se toma esa medida “con el fin de preservar la estabilidad económica que propicie condiciones óptimas y transparentes que faciliten la inversión, y de garantizar el acceso directo a mercados internacionales…”.

Hinds detallaba en una entrevista a la revista especializada El Economista en 2010, que el propósito era bajar las tasas de interés pero también era “sacar la política monetaria del ámbito político”.

¿Pero realmente qué motivó hace 20 años a tomar esta decisión?

Para la economista Carmen Aída Lazo, era que había un gobierno de turno que tenía una visión de apertura comercial, de integración con el mundo en este momento. “En el año 2000, se consideraba que un ingrediente que iba a favorecer esa integración con el mundo era adoptar el dólar, porque iba a reducir los costos de transacción que consideraron, para bien o para mal, que esa era parte de esa estrategia integración comercial”, dice.

¿Funcionó o no?

Veinte años después de haberse tomado esa medida las voces no llegan a ponerse de acuerdo en ese punto.

Para unos ayudó a la estabilidad del país; para otros, eliminó la posibilidad que El Salvador pudiera tomar medidas de política económica y minó el crecimiento económico.

Pedro Argumedo, investigador del Departamento de Estudios Económicos de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) explica que sí se han cumplido los propósitos de la Ley. “El propósito para alcanzar la estabilidad económica, se cumplió en términos de mantener la estabilidad de precios… Sobre facilitar la inversión, ha contribuido nacionalmente al generar una tasa de interés baja localmente, lo cual incentiva la inversión”, dice.

Aunque en el tema de inversión, El Salvador sigue siendo uno de los menos atractivos de la región centroamericana. Según la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), en 2019, el país recibió $662 millones en Inversión Extranjera Directa (IED); 19.9 % menos que en 2018, pero “supera en un 75 % el promedio de IED del período 2010-2018”. El mercado salvadoreño atrae entre 5 % y 6 % de la llegada de IED a la región, un porcentaje similar al de Nicaragua.

Argumedo agrega que la dolarización ha traído certidumbre, tasas de interés bajas y un sistema financiero con atractivo para ser plaza regional.

Aunque no todos ven el tema con optimismo. El economista y expresidente del BCR Carlos Acevedo asegura que ya con datos de los 20 años y comparando con lo que pasa en otros países de la región, la dolarización “no le ha traído a El Salvador mejoría en nada”.

“Ni tasas de interés, ni blindaje frente a crisis, ni crecimiento económico, en nada El Salvador ha mejorado con la dolarización o por la dolarización, siempre que controles (compares) con los otros países. Eso en cuanto al desempeño macro, no ha traído beneficios específicos que se le puedan atribuir a la dolarización”, recalca.

Acevedo enfatiza que la baja de tasas de interés que se dio en todos los países y en ese momento (2001) sobre todo fueron por las medidas de Alan Greenspan en la Reserva Federal (FED). La dolarización solo bajó 2 puntos por sí misma, señala.

Saber qué hubiera pasado en el país de haberse mantenido el régimen anterior no es una tarea fácil, dice por su parte Rommel Rodríguez, investigador del Área de Macroeconomía de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), pero en su balance de estas dos décadas la situación macroeconómica es la misma que previo a la medida.

Por qué en 2020 se crearon más dólares que nunca (y qué consecuencias tendrá para las economías de América Latina)

El crecimiento de El Salvador rondó la primera década del nuevo siglo un 2 % y en la segunda década ese promedio no ha variado mucho. “El desempeño macro ha sido bastante malo y yo creo que la dolarización ha sido una de las responsables de eso”, puntualiza Acevedo.

Pero poner tantas expectativas en que la dolarización iba a cambiar el panorama económico por completo, es pedir de más, explica la economista Lazo. “La dolarización es una selección de un régimen cambiario. Es decir, parte de política económica completa, muchas veces se lo pide lo que no puede dar… es un componente dentro de una estrategia mayor y por ende hay que pedirle lo que puede dar. Para no tener una expectativas que no vayan acorde a la dimensión de lo que es este tipo de política”, recalca.

Eso implica que los beneficios tangibles serían anclar las expectativas inflacionarias, reducir las tasas de interés y atraer inversión. Aunque, explica que la atracción de inversión no solo depende del régimen cambiario sino de varios factores como capital humano, clima de negocios, entre otros.

Preparados para el shock

Uno de los temas en debate es que la dolarización quita el papel de un país de poder hacer política monetaria en una crisis, como han hecho recientemente varias naciones de América Latina inyectando liquidez a la economía por la pandemia.

“Al no contar con moneda propia, el país pierde en el corto plazo cierta flexibilidad de la política monetaria, no puede implementar una política monetaria expansiva, es decir imprimir más dinero… No obstante, El Salvador implementó una política monetaria expansiva, al reducir las reservas bancarias de 20% antes de la pandemia a aproximadamente 8% desde marzo. Esto implicó una inyección de dinero por un monto de $1,600 millones (6.7 % del Producto Interno Bruto), una gran expansión”, dice Argumedo, de FUSADES.

No tener la posibilidad de imprimir más dinero para hacerle frente a la pandemia es ponerse “entre la espada y la pared”, dice Acevedo. “Bueno, quizá en ese caso es mejor la pared. Pero eso te genera a la larga presión inflacionaria… ¿será realmente positivo tener ese espacio que trae la política monetaria que podés empezar a imprimir dinero? aquí con nuestro gobierno, que son presupuestos con grandes déficit… ¿Qué pasaría si Nayib (Bukele) tuviera maquinita de imprimir dinero? sería muy peligroso, entonces en ese sentido, quizá después de todo, al estar dolarizado te pone un candado fuerte”, puntualiza.

Para este año, se espera que la deuda pública supere el 100 % del PIB.

Aunque en la crisis de 2009, por su naturaleza financiera, a juicio de Acevedo, no sirvió de “blindaje”, ya que el BCR no pudo ser el prestamista de última instancia que necesitaba la economía.

Otra presión que tiene El Salvador al no contar con una política monetaria es la necesidad de mantener controlada la situación fiscal.

Eso lo advertían desde los primeros estudios del FMI hace 25 años que señalaban: “el mantenimiento de políticas fiscales prudentes es indispensable para asegurar una total consistencia entre la cuenta pública y el patrón dólar”.

“Una economía dolarizada para que funcione necesita una fuerte dosis de disciplina fiscal, de lo contrario no se logra abarcar los beneficios… además puede dar al traste con la dolarización misma”, detalla Rommel Rodríguez, de FUNDE.

Y es que, según explica el economista, existe una posibilidad real, de que una situación crítica (como una crisis fiscal) pueda llevar (por fuerza) a la desdolarización. Ese fue el caso de Argentina, que tuvo que abandonar la Caja de Conversión por el elevado endeudamiento y eso implicó un aumento de la pobreza, una altísima inflación y una fuerte caída económica.

“La única ancla de estabilidad económica que el país mantiene hasta este momento, es la estabilidad de precios y financiera, que genera la dolarización. Los gobiernos anteriores y presentes elevaron el endeudamiento fiscal y ahora nos encontramos con un alto riesgo de insostenibilidad fiscal. Lo más irracional que se puede hacer es abandonar la única ancla de estabilidad y desdolarizar la economía sería el camino hacia un veloz empobrecimiento de la sociedad salvadoreña”, dice Argumedo.

Aquí se ve que el único punto en que están de acuerdo los economistas es que desdolarizar no debería de ser la opción.

“Una vez que dolarizaste, desdolarizar es una locura. Porque aparentemente es una solución más fácil”, recalca Acevedo.

Tomar una medida de este tipo implicaría un cierre del sistema financiero y costos reales para la sociedad, señala Lazo al respecto.

Para la economista, el problema es que se ha puesto a la dolarización como que fuera “la panacea”. “Pero una política monetaria por sí misma no nos va a volver más disciplinados fiscalmente. Una política monetaria no va a impedir que la deuda crezca, si un gobierno quiere gastar más. Una política monetaria por sí sola no va a atraer más inversión. Para que El Salvador salga adelante tiene que hacer bien 100 cosas, no una”, explica.

Veinte años después de entrar el vigor el decreto 201, los salvadoreños ya se olvidaron de poner los precios en dólares y en colones, también han olvidado la conversión, pero cada vez que surge una crisis recuerdan la antigua moneda y la discusión teórica vuelve a la mesa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

/body>