El cambio radical del ‘nuevo’ Marcelo: cinco kilos menos en verano

El cambio radical del ‘nuevo’ Marcelo: cinco kilos menos en verano

El blindado entorno de los deportistas de élite asegura muchas veces que éstos viven aislados al ruido de la prensa o de las redes sociales. Que van a lo suyo, que nada les afecta. Pero sobran los ratos libres de hotel o aeropuerto y el móvil quema en el bolsillo; la tentación de ver las notificaciones de Twitter o Instagram es grande.

De repente, un vistazo, seas campeón de Fórmula 1 o jugador de fútbol del Real Madrid. Y en la cascada, miel y escombros, claro, porque todo aflora. A Marcelo las bromas sobre su estado físico terminaron, la pasada temporada, molestándole bastante. En el desastre general, sujeta una estirpe devoradora de Champions a la crítica feroz, algunos futbolistas cargaron con más palos que otros, cuestionados no sólo por su mal fútbol. Al carrilero le señaló públicamente Santiago Solari, en su paso por el banquillo, relevándole por el joven Reguilón. «Podía haber montado un barullo, pero no lo hice. Preferí trabajar», ha contado este verano el brasileño, que vio el cielo cuando regresó Zinedine Zidane.

EL REGRESO DE ZZ
El francés lo puso de titular desde el principio, en una muestra de confianza que le sirvió de incentivo. Ya en el tramo final de la pasada campaña, comenzó un plan especial de trabajo físico que ha culminado en agosto. Desde junio, cinco kilos ha bajado el mejor lateral izquierdo del mundo en los últimos cuatro años, según la FIFA. A las redes sociales precisamente se asomó Marcelo buscando revancha. Allí comenzó a dejarse ver en las vacaciones de verano para presumir de radical cambio corporal.

Sus musculado torso, la tableta de abdominales que tan famosa hizo Cristiano Ronaldo, se convirtió en trending topic. Con su hijo Enzo posaba en jardines y piscinas, bíceps arriba, costillas marcadas y prietos los dorsales. No había trucos de photoshop, era real, como descubrieron los compañeros y el propio Zidane al arrancar la pretemporada. Un nuevo Marcelo estaba delante de ellos, dispuesto a recuperar su mejor versión. En el club blanco se coloca al carioca en la primera línea de piezas clave de los éxitos de los últimos años. Goles, asistencias, desborde… Más delantero que defensor, jugador clave en la final de Lisboa, en semifinales en Múnich, en cuartos en Turín y en tantas otras noches de frac.

DUELO CONTRA LA BÁSCULA
Dieta estricta, entrenamiento en las vacaciones y mucho descanso. A su lado, como tutor implacable, su cuñado Caio Alves, un familiar convertido en amigo íntimo desde que jugaron juntos al fútbol sala en las categorías inferiores del Fluminense, en Río de Janeiro. Uno cambió al balón grande llevándose muchos regates y pisadas de la pista pequeña y el otro siguió allí haciendo carrera profesional. De hecho, aún juega en la segunda división española, en las filas del Soliss Talavera. A la espalda lleva el 12, como su famoso pariente. Los dos contaron su experiencia vital en un libro publicado este año en colaboración por la Fundación del Real Madrid: Método 12. Marcelo y Caio. Ambos dirigen también en verano al sur de la capital (en Getafe) un campus infantil de fútbol, fútbol sala y fútbol playa.

Los efectos de la notable mejora física del lateral de ZZ se han comprobado en la pretemporada y en el primer partido de Liga, con un Marcelo desequilibrante por el costado zurdo. A la llegada de Mendy a ese puesto, con un perfil mucho más defensivo, ha respondido el brasileño con oficio y duelo ganado a la báscula. Desde Valdebebas destacan también su madurez en la capitanía, queriendo también superar la imagen de música y alegría con la que siempre se le ha identificado.

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