En este caso, Hubble captó pruebas de que el núcleo de NEOWISE sigue intacto. El corazón del cometa es demasiado pequeño para ser visto por el telescopio —la bola de hielo puede tener menos de 4,8 kilómetros de ancho—, pero el Hubble captó una parte de la porción de la nube de gas y polvo que envuelve el núcleo y que mide unos 18.000 kilómetros de diámetro en la imagen.
“Hubble tiene una resolución mucho mayor de la que podemos obtener con cualquier otro telescopio de este cometa. Esta resolución es clave para ver detalles muy cerca del núcleo. Esto nos deja ver cambios en el polvo justo después de que se separara del núcleo por el calor solar, y muestra el polvo más cerca posible de las propiedades originales del cometa”, explica el investigador Qicheng Zhang de Caltech en Pasadena, California, EE.UU.
El NEOWISE se dirige ahora a los confines del Sistema Solar, y no volverá a pasar cerca de nosotros hasta dentro de otros 7.000 años.