La fibromialgia (FM) es una condición crónica que se caracteriza por un dolor persistente y generalizado en músculos, articulaciones y otros tejidos blandos del cuerpo. Si bien la prevalencia de esta patología se sitúa en el 2,4 % de la población adulta mayor de 20 años de edad, la fibromialgia en niños y adolescentes también es un cuadro clínico posible.
Esta variante de la patología recibe un nombre propio, pues se conoce como síndrome de la fibromialgia juvenil (JFMS por su traducción al inglés como juvenile fibromyalgia syndrome). Según fuentes que citaremos, la prevalencia oscila entre un 1,3 y un 6,2 % (8,8 % en niñas y 3,9 % en niños).
Con estos datos en la mano, portales pediátricos argumentan que la fibromialgia juvenil es más común que las formas presentadas en adultos. Si quieres saberlo todo sobre esta patología, te recomendamos que sigas leyendo.
Cómo hemos dicho, la fibromialgia es una condición crónica caracterizada por un dolor musculoesquelético continuado, difuso y de presentación evidente en puntos clave del cuerpo. Los pacientes que lo experimentan también sufren fatiga, dolores de cabeza y dificultad para dormir, entre otras cosas.
El dolor crónico es un problema en la población pediátrica y joven, en especial en pacientes adolescentes, tal y como indica Acta Biomedica. Se estima que estas experiencias son sufridas por el 20-35 % de los niños alrededor del mundo y el malestar se puede dividir en 3 formas:
En la fibromialgia juvenil nos movemos en terrenos neuropáticos y centralizados. El dolor musculoesquelético no se debe a una lesión o una inflamación, pero sí se sospecha que las funciones de los receptores presentes en el cerebro no se ejecutan de la forma adecuada, por motivos desconocidos.
En general, el niño presenta dolores difusos varios años antes del diagnóstico. Tal y como indica el portal pediátrico Kids Health, el paciente se suele quejar de un dolor generalizado que no se encuentra en ninguna parte específica del cuerpo y que tiende a moverse y cambiar de lugar.
El dolor se describe como difuso, profundo y continuo, con algunos periodos de exacerbación. Estos picos de malestar podrían deberse a factores exógenos como el estrés, el exceso de ejercicio o las infecciones virales. Los síntomas está en ambos planos corporales, por debajo y por encima de las caderas.
A pesar de que se conozca poco acerca de la causa de la patología, sí que se han registrado los síntomas de forma exacta. El portal médico HHS Public Access nos muestran los signos clínicos más comunes, según el porcentaje de pacientes que lo sufren. Los datos son los siguientes:
Como puedes ver, la fibromialgia en niños y adolescentes suele ir acompañada de otros trastornos, tanto emocionales como físicos. Esta variante es muy parecida a la experimentada por los adultos, si bien la comorbilidad psicológica parece ser menos severa en jóvenes.
Según la Clínica Mayo, la fibromialgia es una condición idiopática. Esto quiere decir que no se conoce su causa, aunque se estipulan factores desencadenantes de índole multifactorial. Se cree que el JFMS es producto de una predisposición genética y de la exposición a una serie de estresores ambientales.
Cuando el niño se expone a estos eventos se produce un suceso conocido como sensibilización del sistema nervioso central. Este es un fenómeno muy complejo, pero nos basta con saber que los pacientes que lo desarrollan tienen una hiperexcitabilidad en los circuitos nociceptivos, debido a cambios en la actividad de transmisión entre neuronas.
Esta sensibilización aumentada involucra a los receptores de estímulos, los neurotransmisores, los canales iónicos y las rutas de señalización. Como resultado, se perciben estímulos mínimos como dolorosos y alargados en el tiempo. También se observa una mayor actividad frente al dolor crónico en el sistema límbico y la corteza prefrontal del cerebro.
Además de todos estos datos, cabe destacar que no todas las personas presentan el mismo riesgo de desarrollar una fibromialgia. Entre los grupos más proclives al padecimiento destacamos los siguientes:
Tal y como indica la corporación WebMD, solo es posible llegar al diagnóstico de la fibromialgia en niños y adolescentes tras descartar toda posible patología subyacente. Antes se utilizaban los puntos sensibles para cuantificar el dolor en el paciente, pero ahora esto no se hace, ya que no reporta suficiente información diagnóstica.
Más allá de lo difuso, la American College of Rheumatology establece los siguientes criterios para catalogar una fibromialgia juvenil:
Si crees que tu hijo cumple todos estos signos estandarizados, es hora de acudir al médico. Existen muchas enfermedades que pueden provocar dolor osteomuscular, pero esta es especial debido a su cronicidad, su permanencia y la falta de mejoría a lo largo del tiempo.
Los objetivos del tratamiento en los pacientes son permitir al infante manejar su dolor, restaurar la funcionalidad del enfermo, reducir la tasa de ausencia estudiantil, evitar el aislamiento social, fomentar la percepción de uno mismo y ayudarle a manejar su condición crónica.
La revista Pediatría Integral y otras fuentes ya citadas nos muestran los mecanismos de abordaje para cada uno de estos frentes.
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