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La TSH es una hormona esencial para el metabolismo, cuyos cambios suelen advertir de alguna alteración endocrina. ¿Se pueden controlar sus variaciones? Lo analizamos.
Las hormonas tiroideas juegan un papel fundamental en la regulación del metabolismo de los seres humanos. La cuantificación de la TSH, la triyodotironina (T3) y la tiroxina (T3) permite identificar y controlar a tiempo afecciones de la glándula tiroides. Pero, ¿qué produce cambios en la TSH? A continuación te contamos.
La hormona estimulante de la tiroides (TSH) o tirotropina es una sustancia liberada en la hipófisis o glándula pituitaria, ubicada en la base del cerebro. Estudios afirman que esta hormona proteica es la principal reguladora del funcionamiento de la tiroides.
La TSH es responsable de aumentar o disminuir la secreción de T3 y T4, según las necesidades del organismo. Por lo general, los niveles en sangre de TSH pueden orientar al diagnóstico de enfermedades como el hipotiroidismo y el hipertiroidismo.
Todas las hormonas tiroideas circulantes se encuentran bajo el control del eje hipotálamo-hipofisario-tiroides. En este sentido, la síntesis de la TSH inicia en el hipotálamo, una estructura neuroendocrina que actúa como intermediaria entre las hormonas y el sistema nervioso. Para ello, el hipotálamo libera a la hormona liberadora de tirotropina (TRH).
De esta forma, la TRH viaja a la hipófisis anterior e induce la liberación de TSH en las células tirotropas. Una vez la TSH se encuentre en la sangre, la misma llegará a la glándula tiroides y estimulará la síntesis de T3 y T4. Además, esta se encargará de orquestar un proceso dinámico conocido como retroalimentación tiroidea.
La retroalimentación funciona de acuerdo a los niveles de T3 y T4 circulantes en sangre. Cuando las hormonas tiroideas están bajas, la hipófisis liberara mayor cantidad de TSH y esto aumentará la síntesis de T3 y T4. Por el contrario, cuando estas últimas estén altas, la hipófisis frenará la liberación de TSH.
Es por este motivo que cuando los niveles de TSH están elevados, los médicos sospechan hipotiroidismo. Por otra parte, cuando están bajos se orienta el diagnóstico al hipertiroidismo.
Los valores de TSH son estimados a partir de muestras de sangre y se miden en miliunidades por litro (mU/L). La mayoría de las investigaciones sugieren que los niveles normales de TSH se ubican entre 0,5 mU/L y 5 mU/L. Sin embargo, este rango puede variar de acuerdo a la edad y el estado de salud de la persona evaluada.
Por otro lado, la Asociación Americana de Tiroides recomienda que la TSH se mantenga entre 0,2 y 2,4 mU/L durante el primer trimestre del embarazo y menor a 3 mU/L en los trimestres restantes. Esto, considerando que los cambios en la TSH podrían aumentar el riesgo de aborto espontáneo.
La tirotropina elevada es resultado de una producción deficiente de hormonas tiroideas. No obstante, estos cambios en la TSH pueden ser originados por otras situaciones, dependiendo si la persona evaluada presenta o no una afección tiroidea conocida.
El hipotiroidismo primario es la causa más frecuente de los niveles altos de TSH. En esta enfermedad, la glándula tiroides no funciona de forma adecuada, por lo que habrá una menor liberación de T3 y T4. Por tal motivo, la hipófisis aumentará la liberación de TSH de forma compensatoria.
Estudios afirman que este déficit hormonal afecta de un 4 a un 6 % de la población general, siendo más frecuente en las mujeres mayores. Los antecedentes familiares, la cirugía de tiroides y la radioterapia aumentan el riesgo.
Algunas patologías autoinmunes, como la tiroiditis de Hashimoto, pueden originar títulos elevados de TSH. En estos casos existirá una infiltración de anticuerpos en el tejido tiroideo, afectando de forma progresiva su funcionamiento.
Inicialmente, los valores de TSH y de hormonas tiroideas son normales, pero luego de un tiempo TSH se elevará la TSH y la tiroxina (T4) disminuirá. Por lo general, las personas afectadas son hipotiroideas.
Es posible encontrar una TSH elevada en las personas que se mantienen bajo tratamiento para una enfermedad tiroidea. En el caso del hipotiroidismo, una TSH alta podría indicar la necesidad de aumentar la dosis de la medicación de remplazo.
De igual forma, la malabsorción de los fármacos por la dieta, como la levotiroxina, también puede inducir modificaciones en la TSH. Por tal motivo, es vital seguir en detalle las indicaciones de uso dadas por los profesionales de salud.
Por otro lado, una TSH alta en una persona con hipertiroidismo suele significar que el tratamiento es muy efectivo. De esta forma, se habría limitado la producción exgerada de T3 y T4.
En la mayoría de los casos, la TSH baja se asocia con una producción elevada de hormonas tiroideas. De igual forma, las causas dependen de la presencia o no de alguna patología.
El hiperfuncionamiento de la tiroides en la razón más frecuente de una TSH baja. Investigaciones estiman una prevalencia de hipertiroidismo que va de 1,3 a 6 % de la población. Las causas más comunes incluyen los nódulos tóxicos, el bocio, la enfermedad de Graves y el adenoma tóxico.
A diferencia del hipotiroidismo, en esta afección los cambios en la TSH son resultado de una producción exagerada de hormonas tiroideas. Por lo general, el diagnóstico requiere los resultados de laboratorio de T4 y de TSH.
Esta es una forma poco común de hipotiroidismo que refleja una disfunción de la hipófisis o el hipotálamo en la liberación de TSH. Además, es común que exista un desequilibrio en el funcionamiento de otros sistemas de hormonas. En el hipotiroidismo central, la TSH y la T4 están disminuidas.
En algunos casos, las personas con hipotiroidismo pueden presentar valores bajos de TSH producto de un consumo excesivo de los medicamentos de remplazo hormonal. De igual forma, es posible que ciertos alimentos puedan interactuar con los fármacos de remplazo.
Por el contrario, los niveles bajos de TSH en una persona con hipertiroidismo destacan la necesidad de aumentar la dosis de tratamiento o mejorar el plan terapéutico. Además, estos cambios en la TSH pueden advertir la necesidad de monitoreo.
Durante el embarazo, los niveles elevados de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG) pueden estimular la liberación de las hormonas tiroideas. Este hecho genera una reducción de los valores de TSH por retroalimentación. Esta forma de hipertiroidismo desaparece a partir del segundo trimestre.
Existen varios factores que pueden producir cambios en los resultados de TSH. En este sentido, se debe considerar que los valores de laboratorio no siempre reflejan el estado de salud real de las personas.
Algunas de las posibles situaciones asociadas al sesgo son las siguientes:
Los niveles de TSH suelen estar sujetos a la concentración de las hormonas tiroideas. En este sentido, el tratamiento de las afecciones de la glándula tiroides suele compensarlos.
En el hipotiroidismo se emplean terapias de remplazo hormonal, como la levotiroxina sintética. Estos medicamentos estabilizan los niveles de T3 y T4.
Por otro lado, en el hipertiroidismo se emplean diferentes técnicas para disminuir la producción de hormonas. Algunas de las medidas de tratamiento incluyen el yodo radioactivo, los fármacos antitiroideos y la extracción quirúrgica de la tiroides.
Las pruebas de TSH y T4 son el estándar para el diagnóstico de las enfermedades de la glándula tiroides. Los cambios en los valores de TSH suelen ser sugestivos de hipotiroidismo o de hipertiroidismo.
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