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En la fibrolisis diacutánea se usan ganchos para hacer presión en la piel. Y aunque a primera vista parezca algo drástico, es un procedimiento seguro.
La fibrolisis diacutánea es una técnica, propia de la fisioterapia, que se aplica para ayudar a liberar tensión en las fascias y en las distintas capas musculares. Esta práctica, que surge en Suecia en los años 1950, actualmente es muy empleada.
Además de la mejora de movilidad y del tono del músculo, se favorece la circulación y el funcionamiento reflejo. De manera particular, en la fibrolisis diacutánea se usa un instrumento parecido a un gancho. Aunque no es para inquietarse, ya que no traspasa la piel. Sigue leyendo y te explicamos cómo funciona.
En el cuerpo hay diversos tipos de tejidos: piel, músculos, tendones, nervios, articulaciones, huesos. Estos se relacionan entre sí gracias a las envolturas fibrosas de otro tejido llamado conjuntivo. El mismo tiene varias funciones, como soporte estructural, medio de intercambio de nutrientes, oxígeno y desechos.
A su vez, el tejido conjuntivo facilita el deslizamiento entre los componentes del sistema músculo-esquelético. Particularmente, esto es posible por el hecho de que las estructuras internas del cuerpo (músculos, órganos) están recubiertas por unas membranas conocidas como fascias, que reducen la fricción.
Por diferentes motivos, el tejido conjuntivo puede endurecerse o engrosarse, formando lo que se conoce como fibrosis. En el caso de los músculos, cuando se afectan las mencionadas membranas se puede producir lo que se conoce como síndrome compartimental.
En este y en otros casos se puede aplicar la técnica de la fibrolisis diacutánea. También es llamada fibrolisis instrumental miofascial o técnica de los ganchos.
Según su etimología, tiene que ver con fibrosis (crecimiento anormal de los tejidos), -lisis (soltar), dia- (a través de) y -cutánea (relativo a la piel). Y aunque el término resulta un poco recargado conceptualmente, la técnica en sí no es demasiado compleja.
Su finalidad es ayudar a romper fibrosis y adherencias. Por ende, contribuye con el tratamiento de diversas patologías, lesiones, procesos inflamatorios o degenerativos, ya sean musculares o articulares, así como neurálgicos e incluso tróficos.
Tal como sucede en las diversas formas de terapia manual, la persona debe acostarse en una superficie plana y cómoda, de preferencia en una camilla. Si es de espaldas o boca abajo y con ropa o sin parte de ella, dependerá de la zona a tratar.
A su vez, durante el procedimiento de aplicación de la fibrolisis diacutánea se pueden distinguir tres fases o momentos. Veamos cuáles son.
Se evalúa y delimita la zona anatómica a tratar, de acuerdo con lo que el paciente haya manifestado en cuanto a dolor e incomodidad. Esto lo hace el fisioterapeuta con la mano libre, es decir, aquella en la que no tiene el gancho.
Una vez delimitada el área que presenta restricciones, la palpación instrumental es la que permite situar bien el gancho, identificando y localizando con precisión las fibrosis. Estos dos pasos previos no solo aumentarán la efectividad de la técnica, sino que permitirán reducir los riesgos por aplicación inapropiada.
La fibrolisis diacutánea propiamente dicha tiene lugar cuando se utilizan las herramientas (ganchos) para penetrar en lugares donde las manos no podrían alcanzar. Entre los fascículos musculares, así como las zonas de inserción de ligamentos y tendones.
De esta manera, se busca romper las adherencias y los corpúsculos fibrosos. Se considera que la destrucción de estas fibrosis podría ayudar a liberar los tejidos, restaurando la movilidad de los grupos musculares y reduciendo el dolor y la inflamación.
Como regla general, el proceso se hace de forma distal a proximal. Esto quiere decir que se comienza a trabajar a cierta distancia de la región afectada para ir disminuyendo la tensión y mejorar la movilidad. Luego, en la medida que transcurre el tratamiento, se acerca el gancho al epicentro de la lesión.
Dentro de la fibrolisis diacutánea hay varias técnicas, en relación con la aplicación de los ganchos, para alcanzar los efectos que se desean. Al respecto, se mencionan las siguientes:
Inicialmente, se probó con diferentes materiales: madera, hueso, plástico. En la actualidad, los ganchos son de acero inoxidable.
Pero como hay músculos más voluminosos que otros, cada gancho tiene un tamaño y curvatura un poco diferente, lo que permite trabajar relieves anatómicos disímiles. Sin embargo, en todos los ganchos el diseño es similar: una superficie externa convexa, una superficie interna plana, un ángulo abiselado, un borde redondeado y se termina en una forma de espátula.
Por otra parte, la configuración general de la herramienta permite acceder a los tabiques intermusculares, estimulando de manera selectiva las fibras conjuntivas, los corpúsculos y las adherencias.
Los efectos que se buscan con la fibrolisis diacutánea apuntan en tres sentidos:
Además de los efectos mencionados, la fibrolisis diacutánea también produce beneficios derivados. Entre estos cabe mencionar a los siguientes:
La fibrolisis diacutánea es una técnica muy empleada en fisioterapia. Los ganchos pueden utilizarse para casi cualquier estructura muscular o tendinosa, e incluso articular.
Su uso abarca adherencias debidas a traumatismos, fibrosis cicatriciales posquirúrgicas, fibrosis muscular, contracturas, lesiones tendinosas, pubalgias, fascitis plantar, atrapamiento de troncos nerviosos periféricos, neuralgia occipital o de Arnold.
También es de uso frecuente en los síndromes compartimentales, las epicondilitis y las epicondilalgias, la periartritis escapulo-humeral, la tortícolis, el síndrome del túnel carpiano, la tenosinovitis del pie y las tendinopatías del manguito rotador.
Pese a esta amplia gama de posibilidades de la fibrolisis diacutánea, no debe pensarse que es una terapia para cualquier tipo de afección. De manera particular, no se recomienda en los siguientes casos:
Finalmente, no existe evidencia de que la fibrolisis diacutánea sea efectiva en el tratamiento de afecciones inflamatorias como la artritis. Por lo que, en el caso de esta enfermedad, es preferible continuar con el abordaje tradicional.
Cuando se observan los ganchos utilizados para la fibrolisis diacutánea, dan la impresión de ser unos relucientes instrumentos de cocina. Sin embargo, no son para jugar.
Y si bien la fibrolisis diacutánea es un procedimiento de bajo riesgo en la mayoría de los casos, será más seguro en la medida que nos pongamos en manos de verdaderos fisioterapeutas.
Entonces, antes de acudir a cualquier cita, hay que solicitar información acerca del profesional de la salud que nos va a atender. Lo recomendable es que este no solo conozca de fisioterapia, sino que se haya formado en el manejo de la técnica.
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