La ablación endometrial es un procedimiento quirúrgico que se realiza para extirpar el endometrio. Este es un revestimiento del útero que, en condiciones normales, sirve para alimentar al feto si se produce la fecundación.
En cada ciclo menstrual, el endometrio se engrosa por acción de las hormonas estrógeno y progesterona. Si no hay fecundación, el endometrio, junto con sangre y mucosidad, se convierte en el flujo menstrual que se expulsa durante la regla.
El objetivo de la ablación endometrial es minimizar el flujo menstrual cuando este es excesivo o demasiado prolongado. Este procedimiento se puede llevar a cabo en un consultorio médico o en una sala de cirugía.
En términos generales, la ablación endometrial se lleva a cabo cuando una mujer presenta menorragia. Esta es una condición en la cual la menstruación es muy abundante, prolongada o hay sangrado entre dos periodos. En casos severos, esto impide las tareas cotidianas o provoca anemia
Se considera que el sangrado es excesivo cuando una mujer debe cambiar sus productos sanitarios (toallas higiénicas o tampones) cada hora. Se dice que es prolongado si dura más de siete días. Una de las vías para solucionar estos problemas es a través de la ablación endometrial.
Este procedimiento no se recomienda si una mujer quiere quedar embarazada en el futuro, ya que a veces puede afectar la fecundidad. Muchas otras veces lleva a que si hay fecundación, se produzca un aborto involuntario o un embarazo de alto riesgo.
La ablación endometrial no es recomendable para las mujeres postmenopáusicas o que presenten alguna de estas dificultades:
Es muy impotante informarse muy bien antes de realizarse una ablación endometrial. Es bastante probable que sea necesario firmar un consentimiento antes de esta cirugía. Lo más común es que previo al procedimiento se lleven a cabo las siguientes acciones:
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En los días previos al procedimiento, es posible que se prohíba la ingestión de algunos medicamentos. A veces se ordena un medicamento para dilatar el cuello del útero unas 8 a 12 horas previas a la cirugía. Por otra parte, es posible que no se pueda beber o comer de 6 a 12 horas antes de la intervención.
Hay varias técnicas para llevar a cabo la ablación endometrial. Todas tienen por objetivo destruir el tejido endometrial y lo logran de diferentes maneras. Dentro de ellas, se encuentran las siguientes:
Las diferentes técnicas conforman dos grandes grupos: procedimientos que emplean histeroscopio o resectoscopio y las demás. De acuerdo con ello, la ablación endometrial se lleva a cabo como se explicará enseguida.
En primer lugar, se le solicita a la paciente que se despoje de la ropa y se ponga una bata de hospital. Luego, se le coloca una vía intravenosa en la mano o en el brazo. Después, debe acostarse en la posición que se adopta para un examen pélvico.
El médico introduce un espéculo para separar las paredes de la vagina y permitir que el cuello del útero quede expuesto. El cuello uterino se limpia con una solución antiséptica. De ahí en más, hay ligeras variaciones según la técnica empleada.
Las técnicas que emplean histeroscopio o resectoscopio son: electrocirugía, microondas y líquido caliente fluido. El procedimiento en estos casos se lleva a cabo de la siguiente manera:
Las otras técnicas corresponden a la ablación endometrial con balón térmico, la crioablación y la radiofrecuencia. En este caso, se llevan a cabo los pasos iniciales y además las siguientes acciones:
Después del procedimiento, la paciente es trasladada a una sala de recuperación donde debe permanecer en observación por un par de horas. Cuando los signos vitales sean estables, es dada de alta o remitida a una habitación, según el caso.
Lo habitual es que después de la ablación endometrial se presenten los siguientes síntomas.
Lo habitual es que se puedan retomar las actividades normales tras un par de días. No se deben tener relaciones sexuales, usar tampones o hacerse duchas vaginales durante los siguientes dos a tres días. Es posible que se recomiende no realizar esfuerzos o actividades extenuantes por una semana.
La ablación endometrial es un procedimiento seguro que rara vez tiene complicaciones. En muy contados casos puede presentarse alguna de las siguientes condiciones:
Es necesario buscar atención médica si tras el procedimiento se presenta alguno de los siguientes síntomas:
La gran mayoría de las mujeres dejan de tener menstruaciones abundantes o prolongadas después de la ablación endometrial. Se estima que entre un 30 y 50 % dejar de tener menstruación por completo. Esto es más frecuente en las mujeres mayores.
Las mujeres más jóvenes tienen mayor riesgo de necesitar un segundo procedimiento. Es importante enfatizar que la ablación endometrial no se debe realizar si se planea tener un embarazo. Tampoco es conveniente en mujeres con riesgo de desarrollar cáncer de útero.
En muchos casos, el dolor menstrual más fuerte de lo normal es uno de los primeros síntomas de la endometriosis. Aquí te decimos qué debes vigilar.
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