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El cannabidiol (CBD) ha sido ampliamente investigado por sus efectos sobre la salud. Ahora mismo se considera coadyuvante contra el dolor, la ansiedad y algunos trastornos neurológicos. Descubre cómo se utiliza y cuáles son las recomendaciones.
El CBD o cannabidiol es uno de los ingredientes activos que predominan en la marihuana (cannabis). No obstante, no contiene tetrahidrocannabinol (THC), que es la sustancia psicoactiva que suele asociarse con la planta.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el CBD puro no se relaciona con abuso o dependencia en humanos. Contrario a esto, se le atribuyen beneficios medicinales.
Ahora bien, cabe destacar que este extracto proviene de la especie Cannabis sativa, que a su vez tiene dos clasificaciones, la marihuana y el cáñamo. Por lo general, el CBD se obtiene del cáñamo, ya que la marihuana es ilegal en muchos Estados. Así, es posible encontrarla en aceite, cápsulas, gomitas y aerosoles. En el siguiente espacio detallamos sus principales usos y posibles efectos secundarios.
Por lo general, la presentación utilizada del CBD es el aceite. Este se deja caer en gotas debajo de la lengua y se mantiene allí durante un minuto, aproximadamente.
Como hemos comentado, también hay otras presentaciones, inclusive jabones y productos de belleza. Aún así, el único producto aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos es un aceite llamado «Epidiolex», usado contra dos tipos de epilepsia.
Hasta la fecha, el mecanismo de acción exacto del CBD no está claro. De todos modos, se ha observado que tiene una afinidad baja por los receptores de cannabinoides en el cerebro, lo que explica su diferencia con el THC.
Se cree que influye en los receptores opioides que regulan el dolor. Asimismo, parece que también interviene sobre los receptores de glicina, relacionados con las hormonas del bienestar.
¿Y cuáles son sus beneficios? ¿Qué dicen los estudios científicos? La prohibición del cannabis ha obstaculizado en gran medida la investigación sobre los efectos de la planta. Pese a ello, se han hecho estudios relevantes que respaldan algunos de sus usos médicos. A continuación los compartimos en detalle.
El cannabidiol se ha investigado por sus efectos analgésicos. Un estudio a través de Journal of Pain Research reveló que el CBD puede disminuir el dolor crónico al afectar la actividad del receptor endocannabinoide, que interviene en la regulación de varias funciones como el apetito, el dolor y la respuesta del sistema inmunitario.
A su vez, una investigación en ratas divulgada en Frontiers in Pharmacology informó que las inyecciones de CBD redujeron la respuesta al dolor tras una incisión quirúrgica. Resultados similares se observaron en otro estudio en ratas, que determinó que el uso oral de CBD puede disminuir el dolor y la inflamación del nervio ciático.
Por ahora son necesarios estudios más completos en humanos para evaluar el CBD como aliado para varios tipos de dolor. Hasta la fecha, la mayoría de investigaciones incluyen THC, lo que impide saber con exactitud los efectos del CBD por sí solo.
El aceite de CBD se ha popularizado como coadyuvante para disminuir la ansiedad y la depresión. Se cree que incide en la estimulación de la serotonina u hormona del bienestar.
Respecto a esto, un estudio divulgado en Brazilian Journal of Psychiatry hizo hallazgos interesantes. Los hombres que recibieron CBD oral antes de una prueba simulada de hablar en público experimentaron menos ansiedad.
Entre tanto, un reporte de caso en Permanente Journal informó que este aceite puede tratar de forma segura el insomnio y la ansiedad en niños con estrés postraumático. A su vez, un estudio en British Journal of Pharmacology detalla que esta sustancia ha mostrado efectos antidepresivos.
Un gran número de estudios asocian el uso de CBD con beneficios en pacientes con trastornos neurológicos. En concreto, los investigadores sugieren que esta sustancia actúa sobre el sistema endocannabinoide y otros sistemas de señalización cerebral, lo que podría resultar útil contra la sintomatología de la epilepsia y la esclerosis múltiple.
A través de The New England Journal of Medicine se informó que el aceite de CBD resultó útil en la disminución de la actividad convulsiva en niños con síndrome de Dravet, un trastorno de la epilepsia. Asimismo, un artículo publicado en Journal of Psychopharmacology detalla que coadyuva a mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedad de Parkinson.
El aceite de CBD parece ser una terapia complementaria para disminuir el riesgo de enfermedad cardíaca. ¿La razón? Una investigación en JCI Insight detalla que este producto contribuye a reducir la presión arterial alta, sobre todo cuando se asocia a niveles excesivos de estrés y ansiedad. Esto permite que el corazón bombee de manera más eficiente.
El CBD sigue siendo protagonista de una amplia variedad de estudios. Se cree que a futuro será relevante en el desarrollo de nuevos fármacos. A continuación detallamos otros posibles beneficios:
Es fundamental tener en cuenta que el uso de CBD acarrea el riesgo de algunos efectos secundarios. De acuerdo con una investigación clínica compartida en Cannabis and Cannabinoid Research, las reacciones adversas pueden variar en cada persona.
De todos modos, abarcan lo siguiente:
Entre otras cosas, hay que tener mucho cuidado en caso de padecer enfermedad hepática. El aceite de CBD incrementa las enzimas del hígado, lo que puede resultar contraproducente. De ser así, hay que consultar primeramente al médico. No se aconseja su uso durante el embarazo y la lactancia, ya que se teme que cause problemas de desarrollo en el bebé.
Los estudios sugieren que el CBD puede interactuar con varios medicamentos, entre los que están los de la epilepsia. Su consumo simultáneo con los fármacos puede aumentar su toxicidad o disminuir su eficacia, ya que interfieren con los citocromos P450 (CYP), que son enzimas que permiten el metabolismo de los principios activos.
Algunas de las interacciones farmacológicas identificadas del cannabidiol son las siguientes:
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Hasta la fecha no se ha definido una pauta para el uso apropiado de CBD. El aceite, por lo general, se aplica debajo de la lengua (vía sublingual). Las dosis sugeridas suelen variar entre 5 y 25 miligramos. No obstante, hay que consultar al médico para definirlo de acuerdo a las necesidades individuales.
Una vez aplicado el aceite debajo de la lengua (una o más gotas) se recomienda mantener el producto allí durante 30 o 60 segundos. Otras presentaciones como los aerosoles, las cápsulas y las gomitas tienen sus propias recomendaciones de consumo.
Además de definir con el médico la dosis de CBD, es conveniente buscar un sitio seguro para su compra y leer con cuidado la etiqueta del producto. Algunas presentaciones se catalogan como «de espectro completo», lo que indica que contienen otros compuestos de la planta de cannabis, como las proteínas, los flavonoides, los terpenos y la clorofila. Se cree que dicha presentación ofrece beneficios más amplios.
Ciertas presentaciones también contienen THC, como un aerosol oral llamado Sativex ®, que está aprobado en algunos países como complemento para calmar el dolor relacionado con la esclerosis múltiple. La elección de combinaciones con THC depende del criterio médico y de su disponibilidad, de acuerdo con las leyes estatales.
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