Uno de los grandes problemas con la mastocitosis es que existen grandes dificultades para diagnosticarla. Esto se debe a que tiene una sintomatología muy variada y, por lo mismo, no es fácil identificarla. Por lo general, solo se logra cuando llega a manos de un médico especialista en este tipo de patologías.
La mastocitosis pertenece al grupo de las enfermedades raras. Así que no solo se debe superar la barrera del diagnóstico, sino que además el paciente tiene que enfrentarse a las limitaciones que tiene la ciencia para comprenderla y tratarla. De hecho, puede ser incurable.
Se le da el nombre de mastocitosis a un grupo de enfermedades raras y poco frecuentes, cuya característica común es que provienen de una anomalía de los mastocitos. Estas son unas células que se originan en la médula ósea. Desde allí pasan a otros tejidos y participan en las alergias y las inflamaciones, así como en el desempeño del sistema inmune.
En la mastocitosis hay un aumento anormal de los mastocitos. Esto causa afecciones a diferentes órganos y, en especial, a la piel. También pueden afectarse la misma médula ósea, los huesos, el tracto gastrointestinal, el hígado y el bazo.
Los mastocitos, de hecho, forman parte del sistema inmune. Están presentes en muchas zonas del cuerpo: piel, membrana intestinal y pulmones. Estas células producen histamina; cuando la sustancia se acumula genera síntomas.
Los mastocitos también liberan otras sustancias, como heparina, leucotrienos y varias citocinas inflamatorias. Las mismas contribuyen a que haya síntomas insidiosos, que incluyen problemas digestivos y prurito (picazón generalizada). Si la mastocitosis afecta solo a la piel, lo habitual es que se resuelva sin tratamiento. Si afecta a otros órganos puede ser incurable.
En la mayoría de los casos, la mastocitosis afecta solo a la piel. Si esto ocurre se habla de mastocitosis cutánea. Cuando afecta a otros órganos es una mastocitosis sistémica. Veamos las características de cada una de esas clasificaciones.
Este tipo de mastocitosis es el más común en los niños. Lo habitual es que lleguen a consulta médica por alguna de estas razones:
En algunos pocos casos se presenta la mastocitosis cutánea difusa, sin ninguna anomalía a simple vista. Así mismo, hay una variante llamada mastocitoma, en la que solo hay un bulto solitario en alguna zona de la piel.
La mastocitosis sistémica es más frecuente en los adultos y lo más habitual es que en este caso haya una acumulación de mastocitos en la médula ósea. Así mismo, puede haber acumulaciones en la piel, los ganglios linfáticos, el estómago, el hígado, el intestino y el bazo.
Todos esos órganos siguen operando, pero presentan alguna disfunción. Sin embargo, si se acumulan demasiados mastocitos en la médula ósea se reduce la producción de células sanguíneas y es posible que surjan trastornos graves como la leucemia.
Este tipo de mastocitosis se clasifica en cuatro subtipos según su gravedad:
La ciencia no conoce con exactitud las razones por las cuales se produce la mastocitosis. Sin embargo, algunos piensan que se debe a una mutación genética, aunque esta patología no es hereditaria. De momento, ninguna hipótesis se ha comprobado.
La mastocitosis provoca síntomas imprecisos, como enrojecimiento facial, latidos del corazón acelerados, picazón, calambres abdominales, aturdimiento o pérdida del conocimiento. La aparición de los signos se asocia con la ingesta de alcohol, los cambios de temperatura, las comidas picantes y algunos medicamentos.
El diagnóstico, por lo general, es clínico. Se realiza a partir de una inspección en las lesiones de la piel que suele corroborarse con una biopsia cutánea. Sin embargo, también suele requerirse de una biopsia de médula ósea en los adultos.
Así mismo, es frecuente que se lleven a cabo análisis de sangre y de orina, gammagrafía ósea y pruebas genéticas, tanto para descartar otros problemas como para reconfirmar el diagnóstico. Muchos de los niños que tienen esta enfermedad se curan de forma espontánea antes de llegar a la pubertad.
El hecho de que algunos casos se resuelvan solos no le quita importancia a la mastocitosis. Es una patología infrecuente que, de sospecharse, necesita de una atención especializada que esté entrenada en el manejo de casos complejos.
Ante síntomas inespecíficos que no se curan por sí mismos ni desaparecen con el tiempo, se impone la consulta médica. Puede ser la situación de un prurito intenso que permanece crónico a lo largo de los meses, sin relación con las alergias estacionales ni con un alérgeno específico.
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