La hipertensión arterial es una de las enfermedades crónicas más importantes, pues afecta a un gran número de personas y, a pesar de que suele ser asintomática, puede tener complicaciones muy graves.
Se considera hipertensión cuando la tensión arterial sistólica es superior a 140 mmHg y la diastólica a 90 mmHg, aunque en determinados pacientes como diabéticos, o enfermos de corazón, debería tratarse con cifras inferiores.
Si tienes alguna duda, lo mejor es que consultes con tu médico o cardiólogo sobre la hipertensión arterial. A continuación te presentamos algunos factores predisponentes, su posible prevención y el tratamiento farmacológico disponible.
En algunas ocasiones, la hipertensión arterial es secundaria a otra enfermedad, pero en la mayoría de los casos se trata de hipertensión esencial, es decir, que se desconoce la causa. Así que nos centraremos en ésta.
Como hemos dicho, suele ser asintomática, pero hay algunos síntomas que nos pueden advertir de su presencia: vértigo, mareos, dolor de cabeza, náuseas…
No se conocen las causas de la hipertensión arterial esencial, pero si sabemos que hay factores de riesgo que influyen en su aparición.
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La hipertensión no se puede curar y cuando se instaura precisa un tratamiento farmacológico. Sin embargo, hay una serie de hábitos que ayudan a prevenirla. Si te acercas a los 40 años, edad en que las probabilidades aumentan más rápidamente, ¡no te los pierdas!
Es recomendable realizar ejercicio físico de forma moderada y constante, siempre adaptado a las posibilidades de cada uno. Además de reducir la tensión arterial, el ejercicio nos ayudará a controlar los niveles de colesterol y a combatir el sobrepeso, que son otros factores de riesgo cardiovascular. Es muy importante mantener un peso adecuado.
Se debe practicar una dieta cardiosaludable, esto es, una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Se debe reducir el consumo de sal y de grasas saturadas, para ello se recomienda comer más carne de ave y pescado, en detrimento de la carne roja. La dieta es uno de los puntos más importantes a la hora de reducir riesgo de padecer hipertensión arterial.
Debemos controlar el consumo de alcohol y no dejar que éste sea más de un vaso de vino al día, pues en estas cantidades es beneficioso.
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En pacientes que tienen un riesgo elevado de padecer hipertensión arterial, se recomienda:
Con estas medidas controlaremos nuestra tensión arterial y otros factores de riesgo cardiovascular como diabetes, dislipemias y obesidad.
Cuando el control de la dieta y las recomendaciones anteriores no son suficientes para controlar la hipertensión arterial, es necesario un tratamiento farmacológico. Existen muchos fármacos antihipertensivos, entre los que podemos destacar algunos grupos importantes como:
Recuerda consultar con tu médico o cardiólogo si tienes alguna duda o crees que podrías sufrir de hipertensión arterial.
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