El cáncer de páncreas es consecuencia directa de un defecto en la división de las células que constituyen este órgano. Se dividen en dos tipos dependiendo de la función que desempeñen:
Es por esto que el cáncer de páncreas puede ser de dos tipos, exocrino o neuroendocrino. El diagnóstico del cáncer de páncreas se diferencia entre estos dos tipos, entre otras cosas, en los síntomas y signos.
De acuerdo al Manual MSD, “El pronóstico del cáncer pancreático varía según el estadio pero, en términos generales, es malo (supervivencia a 5 años:
Dependiendo de la estirpe del tumor producirá unos síntomas u otros.
Para entenderlos es necesaria una pequeña explicación acerca de la circulación de la bilirrubina. La bilirrubina es un pigmento producto de la degradación de la hemoglobina. En condiciones normales, circula por los conductos biliares (desde el hígado hasta el intestino). Proporciona, así, coloración a las heces.
El páncreas se encuentra justo al lado del duodeno, que es a donde llegan en último término los conductos biliares. El crecimiento de un tumor en esta localización produce obstrucción. Así, la bilirrubina se queda en el hígado dañándolo o pasa a piel o a otros órganos. Es esto lo que produce los síntomas que se exponen a continuación.
Los síntomas anteriores, generalmente, no se producen en los neuroendocrinos porque crecen menos. El crecimiento e invasión de estructuras también produce dolor de tripa y de espalda. También se experimentan náuseas y vómitos. Síntomas inespecíficos de cáncer son pérdida de peso y falta de apetito.
Dependiendo de qué hormona produzca la célula a partir de la cual se desarrolle el tumor, se experimentarán unos síntomas u otros.
Para diagnosticar el cáncer de páncreas se realizan las siguientes pruebas:
Mediante esta prueba se obtienen imágenes generalmente transversales utilizando rayos X. Existe un tipo especial de TC para observar el páncreas que es la TC de protocolo pancreático. Durante la misma, se introduce un contraste intravenoso que pone de manifiesto las zonas que más interesa ver.
En este caso, se obtienen imágenes al someter al cuerpo a ondas de radio y campos magnéticos. También existe una RMN especial, que es la colangiopancreatografía RMN, mediante la que se observan conductos biliares y pancreáticos. Con ella podríamos evidenciar una posible obstrucción.
Se trata de una técnica que posibilita observar cada estructura del interior del organismo mediante la detección de la densidad de cada una. Puede que esta sea la primera prueba en realizarse, debido a que es fácil y rápida, y no implica exponer a la persona a radiación.
En el caso del páncreas, puede resultar menos útil que las pruebas anteriores dado que ofrece peor definición. Sin embargo, puede practicarse una ecografía endoscópica, poniendo el ecógrafo en el extremo de un endoscopio (un tubo flexible que se introduce hasta el intestino).
Tomar la imagen desde este punto, bien cercano al páncreas, puede aumentar enormemente la definición de la imagen. También es posible asociar una biopsia a una ecografía endoscópica, accediendo al tejido desde esta localización adyacente.
En el curso de esta técnica se introduce el endoscopio hasta el conducto colédoco, que va desde las vías biliares y pancreáticas hasta el principio del intestino.
Desde aquí, se accede hasta los conductos biliares y pancreáticos y se introduce un contraste que posibilita verlos mejor. Mediante esta prueba podemos observar si alguno de estos conductos está obstruido por un posible tumor pancreático.
En este caso, se inyecta un análogo de hormona (octreotida) unido a una sustancia radiactiva. Este conjunto se adhiere al tumor y a la hora de tomar la imagen queda resaltado, pero solamente en el caso de los neuroendocrinos.
Utiliza un mecanismo análogo al anterior, pero esta vez se inyecta glucosa unida a una sustancia radiactiva. El tumor, al tener mucha actividad celular, consume mucha glucosa, y esto queda reflejado en la imagen. A día de hoy, puede tomarse una imagen combinada entre PET y TC, aumentando enormemente la definición.
También se suelen realizar las siguientes pruebas analíticas:
Pueden estar alterados los valores analíticos de función hepática. También pueden encontrarse elevador los niveles de algunos marcadores tumorales como:
Pueden encontrarse alterados, en este caso, los niveles de ciertas hormonas tales como insulina, gastrina, glucagón, somatostatina, polipéptido pancreático y péptido intestinal vasoactivo (VIP).
Puede también tomarse una muestra del páncreas para después analizarla en el departamento médico de Anatomía Patológica y determinar así si es tumoral o no. Esto puede hacerse de manera percutánea (a través de la piel), por vía endoscópica, como ya se comentó antes, o por vía quirúrgica.
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