Quitar el dolor muscular sin tomar analgésicos es posible mediante algunas prácticas muy sencillas de estiramientos y ejercicios suaves. Por supuesto, el reposo prudente y la buena hidratación también serán claves a lo largo del proceso.
A diferencia de lo que se suele pensar, no es recomendable el reposo absoluto –a menos que el médico así lo indique–, pues luego puede afectar la movilidad y la ejecución normal de actividades.
Tampoco es recomendable recurrir a la automedicación porque así se “ocultan” o “disimulan” las molestias, pero no se atienden de raíz y luego el problema puede empeorar. De hecho, solo cuando el médico nos ha pautado un tratamiento determinado es recomendable tomar medicamentos analgésicos o antiinflamatorios.
Veamos a continuación cuáles son las opciones que tenemos para quitar el dolor muscular.
Podemos aplicar los siguientes consejos para mitigar el dolor de espalda relacionado con malas posturas durante la realización de alguna actividad en concreto o al dormir, así como también después de haber realizado una rutina de ejercicios demasiado exigente.
También podemos ponerlos en práctica como método de prevención de molestias cuando nos proponemos abandonar el sedentarismo y adoptar un estilo de vida más activo.
La aplicación de hielo mediante compresas frías permite reducir la inflamación en los músculos al momento que se empiezan a notar las molestias. No obstante, para que esta técnica surta efecto debes aplicarla de inmediato (cuando comiencen las molestias). No sirve de nada poner hielo en la zona dos días más tarde.
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Si la aplicación de hielo no funciona porque la zona no está inflamada, entonces se puede colocar una compresa caliente sobre la zona. Para ello se pueden utilizar los sacos de semillas.
La recuperación activa es muy interesante porque evita el sedentarismo. Si últimamente te duelen demasiado los músculos debido a tu trabajo estático, entonces trata de caminar un poco más.
Para quitar el dolor muscular no es recomendable intentar hacernos automasajes si no tenemos una idea de cómo hacerlo adecuadamente. Por ello, lo mejor es ponernos en manos de un experto, es decir, en manos de un fisioterapeuta.
Lo ideal sería visitar a un experto una vez por semana en el caso de que los dolores sean habituales o frecuentes. Aplicará técnicas eficaces e incluirá cremas, aceites o geles que descontracturen y “descarguen” la zona adolorida.
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El estrés, la ansiedad, la rutina y las obligaciones son los principales causantes de dolores musculares. Por eso es fundamental dormir bien cada noche y, si podemos, también unos 20-30 minutos por las tardes.
Trata de ir a la cama siempre a la misma hora y cumplir con, al menos 8 horas de descanso diario. No olvides que durante la noche los músculos se recuperan y curan.
Según la zona del cuerpo que te duela puedes disfrutar de las ventajas de las friegas naturales. Básicamente se trata de frotar los músculos con un paño o toalla mojados con agua caliente.
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Para quitar el dolor muscular (o bien evitarlo, según sea el caso) también es posible recurrir al yoga.
De hecho, la práctica regular de esta disciplina mejora la flexibilidad, previene los calambres y aleja el estrés. Justo lo que puede que al cuerpo le esté faltando.
Si no puedes ir a un centro especializado en yoga, trata de cumplir con una rutina sencilla en casa varias veces por semana. Hay muchos vídeos online que pueden serte de utilidad para este fin.
Muchas veces la falta de ciertos nutrientes nos hace más propensos a las contracturas, los calambres y los dolores musculares.
Cuando los músculos no están bien hidratados son más vulnerables y no pueden recuperarse como corresponde. Si a eso le sumamos una práctica excesiva de deporte o demasiado sedentarismo, no es extraño comprender por qué nos duelen.
Para evitarlo, hay que beber suficiente cantidad de agua al día, en función de la sed. No tienen por qué ser dos litros obligatoriamente, pero sí más de 3 vasos al día.
En caso de que el dolor no se alivie con ninguno de los consejos aquí mencionados, habrá que consultar con el médico. Es posible que sea necesario tomar algún tipo de analgésico o antiinflamatorio y seguir un tratamiento concreto que incluya sesiones de fisioterapia periódicas.
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