La colangitis biliar primaria es una enfermedad hepática de carácter crónico. Tiene lugar cuando se destruyen los conductos biliares pequeños, los cuales están dispersos dentro del hígado. Dichos conductos son tubos de pequeño calibre, que recogen la bilis producida por el hígado y luego la llevan hasta la vesícula.
La bilis permanece almacenada en la vesícula mientras estamos en ayunas. Cuando ingerimos alimentos, la vesícula biliar sufre una contracción y libera la bilis al tubo digestivo. Si hay colangitis biliar primaria, todo ese proceso se bloquea.
En esas condiciones, la bilis queda estancada. A ese estado se le llama colestasis. Así mismo, el hígado se daña y comienza a reemplazar las células hepáticas por tejido cicatricial. A ese estado se le conoce como cirrosis hepática.
La ciencia aún no conoce la razones por las cuales se produce la colangitis biliar primaria. La hipótesis más sólida señala que se trata de una enfermedad autoinmunitaria. Esto quiere decir que obedece a un proceso en el cual el organismo se vuelve en contra de sus propias células.
La tesis más aceptada es que la enfermedad se desencadena por una combinación entre factores genéticos y ambientales. Esto lleva a que un tipo específico de glóbulos blancos, llamados “células T”, se acumulen en el hígado. Tales células combaten las bacterias o gérmenes. Sin embargo, por error, también atacan a las células sanas.
De manera lenta y progresiva, las células sanas mueren y son reemplazadas por el tejido cicatricial, provocando cirrosis. En estas condiciones, es imposible que el hígado funcione normalmente. Esta afección es más común en mujeres de entre 30 y 60 años.
Los europeos y norteamericanos tienen mayor riesgo de padecer colangitis biliar primaria, así como quienes tienen antecedentes familiares de esta enfermedad. El tabaquismo, la presencia de infecciones previas y la ingestión de sustancias tóxicas también son factores de riesgo.
Más del 50 % de las personas afectadas por colangitis biliar primaria no presentan síntomas. Normalmente la enfermedad se detecta de manera incidental, luego de realizar un examen de sangre por otro motivo. Quienes sí presentan síntomas suelen tener un pronóstico menos favorable.
Los síntomas tempranos son, básicamente, picor en la piel, sequedad en los ojos y la boca y fatiga. En estadios más avanzados de la enfermedad aparecen nuevos síntomas como:
La colangitis biliar primaria avanza lentamente, causando cada vez más daño en el hígado. Esto puede conducir a que se desarrollen otras enfermedades como las siguientes:
De momento, no existe ninguna cura para la colangitis biliar primaria. Sin embargo, hay varios medicamentos que contribuyen a reducir el avance de la enfermedad y a evitar las complicaciones. Lo usual es que el tratamiento de base sea el ácido ursodesoxicólico, o “ursodiol”.
Recientemente viene utilizándose el ácido obeticólico u Ocaliva y los fibratos. También se indica el metotrexato y la colquicina. Todos esos fármacos han demostrado tener una eficacia moderada frente a la enfermedad.
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