El síndrome de boca ardiente es una enfermedad caracterizada por una sensación de ardor en la mucosa oral, acompañada con sequedad y alteraciones del gusto. ¿Cómo reconocerla? ¿Cuál es su tratamiento? Aquí lo detallamos.
El síndrome de boca ardiente, también denominado glosodinia, es una patología caracterizada por la xerostomía en mujeres a partir de los 50 años.
La saliva es un elemento fundamental para poder mantener la salud bucodental, ya que es el lubricante natural de los tejidos bucales. También es fundamental para la digestión, ya que forma el bolo alimenticio. Por último, evita la proliferación de afecciones como la caries o enfermedades periodontales.
Es la disminución del flujo salival en un estado de reposo. Es más prevalente a partir de la etapa de los cincuenta años, especialmente en mujeres debido a los cambios hormonales.
Puede ser una patología pasajera, asociada por ejemplo con un estado de ansiedad, infección, entre otros factores. También puede ser permanente, relacionada al consumo de alcohol, tabaco, quimioterapia, etcétera.
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Como hemos dicho antes, es una patología caracterizada por la xerostomía, sobretodo en mujeres a partir de los cincuenta años. Normalmente, está asociada a cambios hormonales, como por ejemplo la menopausia. Es tres veces más frecuente en mujeres que en hombres.
Los pacientes presentan también en este síndrome disgeusia, que es la dificultad de tragar. La hiposalivación está relacionada con gingivitis, caries o halitosis. La saliva suele volverse más espesa y densa. La mucosa se encuentra seca, irritada y enrojecida. A menudo, el paciente presenta síntomas como:
Las molestias suelen aumentar durante la tarde-noche. Los pacientes también remiten sabor metálico o amargo. Además, es muy común la aparición de caries en la zona del cuello de los dientes, en las raíces de estos, debido a la disminución de la autoclisis natural producida por la saliva.
Si la causa es periférica, es decir asociada a fármacos u otras patologías, el síndrome desaparecerá cuando estas causas desaparezcan. En caso de que el síndrome no esté motivado por ninguna causa ajena, el tratamiento irá orientado hacia un aumento de la saliva, evitando los efectos secundarios de la hiposalivación.
Suelen darse consejos dietéticos y sanitarios para inducir a una mayor producción de saliva. Con frecuencia, para aumentar la salivación se emplean estimulantes salivales combinados con sustitutos salivales. Por lo general, se encuentran en formato de spray, dentrífico, colutorio.
Para poder evitar esta patología o remediar sus síntomas de forma natural, podemos tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
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Se debe acudir al profesional siempre que se comiencen a sentir cambios en la cantidad de salivación, irritaciones en la mucosa o cualquier otra sintomatología que se prolongue en el tiempo.
Esto no solo para tratarla, sino para descartar otras posibles patologías como diabetes mellitus o algún tipo de tumor. El médico u odontólogo será capaz de identificar los distintos posibles orígenes de la patología para proceder a su control.
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